Moluscos. El camino de los Bivalvos, ¿retroceder o avanzar?

Bivalvos; mejillones, ostras, almejas y vieiras.

Bivalvos; mejillones, ostras, almejas y vieiras.

Cuando hablamos sobre moluscos lo primero que siempre nos viene a la cabeza són los típicos bivalvos: Los mejillones, las ostras, las almejas o las vieiras. Una selección muy apetecible.

Lo más característico de estos animales es la concha. Como su nombre indica, los bivalvos poseen dos valvas, o placas, que cubren y protegen sus blandos cuerpos. Esta concha es dura, y consta de tres capas: La capa interior está hecha de nácar, seguida por una capa intermedia de calcita o aragonita y finalmente, de una capa exterior de carbonato cálcico.

Estos escudos són duros, y cumplen muy bien su función protectora. Pero cuando un parásito, o algún objeto extraño, logra penetrar en el interior del molusco  y este no es capaz de expulsarlo,  los bivalvos como las ostras son capaces de neutralizarlo mediante un sistema defensivo muy peculiar; la enquistación, que consiste en envolver progresivamente al intruso, por capas y capas concéntricas de nácar. Este quiste acaba dando lugar a algo que todos conocemos, las perlas.

Lucir una buena concha protectora conlleva sus limitaciones, ya que són muy pesadas y voluminosas, y esto dificulta notablemente el desplazamiento en los bivalvos. Pero los organismos que las han desarrollado han sabido solventar este inconveniente. Muchos de estos animales permanecen fuertemente anclados en la roca, sin moverse, dedicando todo su tiempo a filtrar agua para obtener alimento, sin preocuparse por depredadores, ya que confían en sus especializados blindajes. Esta estrategia evolutiva ha estado mucho tiempo desarrollándose hasta alcanzar el nivel que observamos hoy en los bivalvos mejor acorazados.

Sin embargo, esa tendencia a fortificarse ha sido revertida por algunos miembros del grupo. Como por ejemplo, las vieiras, que han desarrollado conchas más ligeras que les permiten desplazarse libremente por el fondo marino, e incluso nadar. Si no os lo creeis, os lo enseño en vídeo. Mirad, mirad…

Gracias a que sus conchas se han vuelto más ligeras, las vieiras pueden huir de las amenazas expulsando chorros de agua a presión. Aunque su estilo es bastante descontrolado y rudimentario, es una novedad en el grupo de los bivalvos. Pero la pérdida progresiva de la concha, implica dar marcha atrás, para deshacerse de algo que ha costado tanto de conseguir. Este fenómeno evolutivo se conoce como Reversión. Sin embargo no se puede considerar que estos animales hayan retrocedido, sino que están explorando un modelo nuevo. Una dirección evolutiva distinta.

Existe otro grupo de moluscos que han llevado esta tendencia a perder concha y ganar movilidad mucho más lejos; se trata de los gasterópodos. De ellos me encargaré próximamente.

Gracias a la pérdida del caparazón, los moluscos alcanzarán una notable movilidad, y esto irá también muy ligado al desarrollo del sistema nervioso central, el cerebro. Pero esa es otra historia. 😉