El primate decepcionado

¿De dónde venimos? ¿Quienes somos? ¿Hacia dónde vamos?. Son las preguntas que nos hacemos en algún momento de nuestra vida, y que nos hacen sentir inteligentes: «Fíjate tú lo que he pensado, estoy hecho un filósofo.»

Pero en realidad, no queremos saber la respuesta a esos enigmas de la humanidad. No la queremos saber, desde que nos dicen que venimos del mono, que no somos más que animales, y que cuando se muere nuestro cerebro ya no queda nada de nosotros para que nuestra consciencia viaje a ninguna parte. Que no hay ningún objetivo, ninguna finalidad. Ningún plan especial para nosotros. Esto es, lo que nos dice la ciencia.

A la mayoría de las personas esas respuestas nos parecen tristes y decepcionantes. Eso hace que no nos interesemos en saber más sobre el tema, y que lo abandonemos prematuramente, antes de poder entender las maravillas que la investigación científica está descubriendo sobre nosotros y nuestra historia.

Los científicos trabajan para ofrecernos las mejores respuestas a estos antiguos misterios. Sus trabajos son publicados en revistas científicas. Gracias a internet, el conocimiento científico se ha hecho absolutamente accesible a todos los públicos.

Pero la mayoría de nosotros, aunque siguen fascinándonos aquellas preguntas, continuamos sin querer saber las respuestas. Nos resulta más agradable imaginar nuestras propias explicaciones y «teorías», hechas a medida.